Las primeras vides del actual territorio argentino se plantaron allá por 1556 en la recién fundada ciudad de Santiago del Estero, por el cura Juan Cedrón. Junto a los primeros poblados se introducen en el Valle Calchaquí en el siglo XVI elaborándose desde entonces vinos a escala familiar primero, artesanal de consumo local; y desde hace unos 150 años va desarrollando en Tucumán una escala más industrial en Colalao del Valle, en la bodega de la familia Morales Tanco que luego fué comprada y ampliada por la familia de Baltazar Chico.
En el presente siglo a la tradicional Bodega Chico Zossi, se suman nuevas y pujantes bodegas: Posse del Ing. Jorge Posse, Las Mojarras de Don Pedro Amado y Las Arcas del Ing. Alberto Guardia. Con un empuje incesante los vinos tucumanos hoy incursionan en el mercado nacional: Salta, Chaco, Neuquén, Santa Fé, Buenos Aires, como el internacional, con exportaciones a Estados Unidos, Brasil y Noruega.





